Ámbar
Los días pasan sin misericordia alguna y me descubro preguntándome muchas veces cómo hago para sobrevivir a todo esto. Entre las exigencias e insatisfacciones de Lucía y el cliente, los eventos a los que he tenido que acompañar a David y el mismo David tomándome diariamente y dejándome poco tiempo para mi trabajo, estoy que deliro de cansancio. Lo único que me anima es que, mientras trabajo, leo las respuestas que Joshua hace a los correos que le envío por las mañanas, cuando David se marc