Mundo ficciónIniciar sesiónEntramos de nuevo en la casa. El calor nos golpeó, una bienvenida reconfortante pero abrumadora. Dominic seguía dando vueltas, ajeno a todo el dolor y la tragedia que rodeaba su existencia y la de su hermano que venía en camino.
Me acerqué al sofá donde Isabella estaba sentada. Mía y Emma se levantaron, captando sutilmente la tensión en el ambiente, y se retiraron hacia la cocina, dej&







