Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche en la villa siempre tenía un sonido particular. Era un silencio denso, interrumpido únicamente por el viento que se colaba entre los pinos de los Alpes, un murmullo que solía calmarme pero que esta noche se sentía como un reproche. Isabella dormía. La medicación que el doctor Aris le había recetado era potente; la mantenía en un estado de letargo profundo, una forma de protegerla del dolor físico







