Mundo ficciónIniciar sesióncomenzó a moverse, el efecto de los sedantes desapareciendo poco a poco. Sus ojos ámbar se abrieron, encontrándose con los míos. Ella todavía estaba aturdida, confundida por el despertar.
—Gabriel... —murmuró, su voz débil—. ¿Qué hora es?
—Es tarde —dije, apartando un mechón de cabello de su frente con







