Gabriel se alejó hacia su oficina con un paso decidido, dejando a Bella sola con una manguera, varios cubos de agua jabonosa y una escalera.Dos horas después, Bella era un desastre. El agua con jabón se había filtrado por su camiseta blanca, que ahora se pegaba a su cuerpo como una segunda piel, resaltando su figura de una manera que ella intentaba ignorar. El suelo del hangar estaba cubierto de espuma resbaladiza.—Vaya, vaya… parece que la Reina de Olimpia ha sido derrotada por una manguera —la voz de Lucas resonó en el hangar. El teniente estaba recostado contra una columna, sosteniendo una taza de café y aguantando la risa.—No me hables, Lucas —respondió Bella, subida en el tercer peldaño de la escalera para alcanzar la parte superior del camión—. Tu capitán es un neandertal con uniforme. ¿De verdad cree que castigándome así voy a rendirme?—Él no quiere que te rindas, Bella —dijo Lucas, volviéndose un poco más serio—. Quiere ver de qué estás hecha. Pero ten cuidado, ese suelo e
Leer más