Odín tomó la mano de su mate, su mirada recorrió lentamente a cada miembro del consejo, mientras un pesado silencio llenaba la sala. Su expresión severa y calculada, transmitía la gravedad del momento. Finalmente, rompió el mutismo con una voz firme y clara.
—Las pruebas son irrefutables. La joven Moida es culpable. Yo Odín, como rey del Imperio de Uregon, la condeno a muerte.
El consejo, que había permanecido en silencio, comenzó a removerse incómodo. Uno de los consejeros, cuyo rostro refleja