—Puedes quedarte aquí, conmigo —habló él con un tono suave, pero emocionado, quería estar con ella, tenía ojeras pronunciadas de noches sin dormir— está es la manada principal y esta mansión es grande, con muchas habitaciones. Vivo solo, con empleados.
—Estamos hablando de trabajo, Liam —respondió Sira, esforzándose por no soltar una carcajada. La forma en que dicho esas palabras le habían gracia, lo miró con atención, sorprendida de que la invitara a vivir con él sin haber hablado antes de su