La gente corría aterrada en la dirección que Angela les había dicho, el miedo y el desespero se reflejaba en sus miradas y con pasos temblorosos escapaban de ese lugar. Angela, escondida, observaba la feroz batalla de los guerreros. De repente, vio a un lobo sanguinario apuntando directamente a la cabeza de Dilan. Sin perder tiempo, su mirada se posó en un arma cerca del cuerpo de un enemigo caído. La tomó rápidamente, muchas veces había observado como esos hombres la utilizaban y con manos tem