LA PASION SECRETA.
El conde volvió a su mansión, sus hombres subieron a su carroza personal, a Genoveva, y a su hija, que estaba bajo un terrible ataque de nervios y se había desvanecido, hasta perder el conocimiento.
El conde dragón dio la orden, y la hermosa carroza marcho en dirección de su casa, que estaba a unas cuantas millas de la casa de Luis X.
El conde entró en la mansión, le medico del condado esperaba al conde dragón en la entrada de la mansión, los guardas abrieron las puertas de la, mansión, y todos