EL AMOR SE PROFUNDIZA.
Genoveva se olvidó de todo, y de la misma bestia, incluso se marchó de ella el dolor profundo de la muerte atroz de su hija, ella y el conde se entregaron a su deseo profundo que los quemaba como el fuego.
Ardían sus almas, como antorchas en el bosque, y no se detuvieron hasta que ese deseo profundo fue saciado totalmente.
La luz de la mañana era cálida, el sol había salido por vez primer luego que el cielo había permanecido como un tapete negro de cilicio, aquella mañana el canto de las aves,