EL NUEVO SABUESO DE DIOS.
Jean Chastel miro de pies a cabeza el anciano, que lo observaba con fiereza, —soy un hombre de bien, pero mi fama no, soy considerado un hombre maldito, engendró de la maldad, según se oyen los rumores del pueblo, es que yo soy un hijo de una bruja, porque no conocí a mi madre, por lo que todos lo dicen, y se burlan de mí, como un engendro del diablo.
—¿crees que Dios ha elegido, al ser más despreciado de la Besseyre-Saint-Mary? ¿Acaso crees que sirva para algún bien? —dijo Jean Chastel, con un