LA PASION SE DESBORDA.
—oh, qué dulce es la dicha del amor real, que vence las fronteras, que vence todos los prejuicios, y que se sobrepone a todo, a ti a y a mí, que hemos sido vistos como bestias salvajes, que nada le damos a la sociedad, se nos ha permitido el amor oculto, que yace bajo los árboles, en los linderos del bosque, se marcha solitario bajo las sombras, dijo Eliza, que se rindió en los brazos del conde, que la tomo por el cuello con delicadeza.
—oh, hermosa Eliza, que eres como la luna, bella en ese c