LA SEÑORA CROSS.
LA SEÑORA CROSS.
Victoria abrió los ojos, sorprendida y humillada, pero su sorpresa rápidamente se transformó en furia.
― ¡¿Así que vas a defender a tu amante delante de todos?! ―gritó, su voz temblaba con la intensidad de su ira.
Nathaniel, con la mandíbula apretada, luchaba por mantener la compostura.
―Victoria, te lo estoy diciendo por última vez, aléjate de Elara y no vuelvas a tocarla. ―advirtió con severidad.
― ¡No puedes tratarme así! ¡No puedes defender a una extraña antes que a mí! ―ex