Mundo ficciónIniciar sesión―Señor, ¿quiere comprarme? ―Como dije antes, si lo vales, te daré cada centavo. Por cincuenta mil dólares, ella vendió su virginidad y se convirtió en su amante, firmó su nombre en un contrato sin amor. Elara Vance se vio obligada a dejar atrás la vida que conocía y enfrentar un nuevo futuro junto a su hermanita enferma, pero cuando ese contrato llega a su fin, Elara deberá reescribir su nuevo destino, solo que jamás imaginó que lo llevaría al mismo hombre que creyó haber dejado atrás. Nathaniel Cross, el recién heredero de un poderoso conglomerado farmacéutico, regresa a Chicago para reclamar su fortuna con una condición: casarse y tener un hijo. Pero su mundo se sacude cuando compra la virginidad de Elara Vance, una joven desesperada por salvar a su hermana. Un año después, mientras se prepara para un matrimonio sin amor que asegure su herencia, Elara irrumpe una vez más en su vida, esta vez como su asistente. Poniendo a prueba su destino, Nathaniel le hace una oferta impensable: ser la madre de su hijo a cambio de salvar a su hermana.
Leer másMis estrellitas, como siempre gracias por acompañarme en esta aventura. Sé que me preguntarán por la historia de Zayd, y mi intención era hacerla aquí, pero no puedo. Sin embargo, les estaré informando cuando esté disponible en la app, lo más probable es que sea un libro independiente. Espero que la historia de Nathaniel y Daniel, les haya cautivado y si no, pues háganmelo saber, ya les he dicho que mi objetivo es mejorar y hacerlo cada día mejor para ustedes. Una vez más gracias, muchas gracias por el apoyo y… nos vemos en el mafioso, Santino es un niño malo. Un beso, la amo. Paulina W
NUESTRA HISTORIA.En el jardín de la mansión King, bajo un cielo despejado y rodeados de flores en plena floración, Daniel y Naomi se encontraban frente al sacerdote. Sus amigos y familiares, incluidos sus hijos y Renata, los observaban con sonrisas y lágrimas de felicidad.El sacerdote, con una voz cálida y acogedora, se dirigió primero a Daniel.―Daniel, ¿aceptas a Naomi como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de tu vida?Daniel miró a Naomi, sus ojos brillando con amor y emoción.―Sí, acepto ―dijo con voz firme y llena de emoción.Luego, el sacerdote se dirigió a Naomi.―Naomi, ¿aceptas a Daniel como tu legítimo esposo, para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de tu vida?Naomi, con lágrimas de felicidad en los ojos, miró a Daniel y dijo con una voz suave pero segura.―Sí, acepto.El sacerdote sonrió ampliamente.―Entonces, por el p
SE ACABÓLos pitidos de la máquina cardíaca resonaban en la silenciosa habitación, Daniel, que no se había apartado de su esposa un instante, miraba por la ventana. Sin embargo, la mujer acostada en la cama abrió los ojos lentamente.―¿Dónde… dónde estoy? ―murmuró con voz ronca.Daniel se giró rápidamente y sus ojos se abrieron tanto emocionados como estupefactos.―Cariño… ―susurró y se acercó a ella ―…mi amor, estás despierta, estás aquí…Naomi tragó un poco y Daniel se apresuró a servirle agua y la ayudó a beber. Cuando Naomi pudo hablar, preguntó por el niño.―El bebé… nuestro bebé…―Él está bien ―dijo Daniel tranquilizándola ―y Derek también, está en casa con mamá.Naomi asintió levemente.―Y… Alondra, ella…―No tienes de qué preocuparte, amor. Alondra no podrá hacer más daño. Ella murió.Aunque fue cruel, el alivio inundó a Naomi.―¿Cuánto tiempo llevo aquí?―Una semana ―respondió Daniel acariciándole el cabello ―los médicos dijeron que el humo te afectó gravemente, llenando tus
CARRERA CONTRA EL TIEMPODaniel, con el corazón latiendo a mil por hora, vio a lo lejos una figura familiar. Resultó ser Derek y sin pensarlo dos veces, él detuvo el auto en seco, dejando tras de sí una estela de polvo y grava. Se bajó a toda prisa y corrió hacia su hijo con un temor que le roía las entrañas.―¡Derek! ―exclamo, abrazándolo y besándolo con un alivio desbordante.―Papá, mamá… está atrapada ―dijo Derek, con los ojos llenos de lágrimas y terror.El corazón de Daniel se detuvo por un instante. Sostuvo los hombros de Derek, y lo miro a los ojos, intentando encontrar en ellos la calma que ambos necesitan.―¿Dónde está tu madre, Derek?―En el galpón ―respondió el niño, señalando hacia donde el humo comenzaba a serpentear hacia el cielo.Sin perder un segundo, Daniel tomó a Derek en brazos y lo metió en el auto.―Quédate aquí y no salgas ―le ordenó con voz firme pero cargada de preocupación.―Pero ¿vas a salvar a mamá?Daniel se detuvo un momento, su mirada perdida en el horiz





Último capítulo