HUMILLACIÓN PÚBLICA.
HUMILLACIÓN PÚBLICA.
Mientras Julián intentaba tranquilizar a Elara, Victoria se deslizaba entre los invitados con una sonrisa que apenas disimulaba sus verdaderas intenciones. De repente, el murmullo del salón se convirtió en un estruendoso aplauso. Nathaniel, del brazo de su madre, hizo una entrada triunfal. Los invitados se giraron para admirar a la matriarca y a su hijo. Elara, de pie junto a Julián, sintió cómo la ansiedad se apoderaba de ella. Su corazón latía con fuerza, y un sudor frío