Ambos nos desplazamos en los brazos del otro, el Boss llora para soltar todo el remordimiento que tiene por dentro, en tanto yo, me deploro por esta dependencia emocional que tengo hacia él. ¿De qué vale reclamarle, insultarlo y querer alejar de él cuando al final me vuelvo a quedar a su lado? ¿De qué sirve restregarle en la cara cada cosa que me ha hecho si con dos palabras bonitas caigo a sus pies? Lo amo tanto, que temo ser quebrada por él. Perdí mi amor propio solo para entregárselo a Kaem,