Finjo que no quiero quitarle la cabeza a esa mujer y que quiero ver su sangre en mis manos. El Boss se acerca unos centímetros más a mí y estampa sus labios sobre los míos con hambre, su mano se instala en mi pierna y adentra su mano dentro del vestido tocando con descaro mi braga.
Me separo de él viendo hacia los lados, sobresaltada de que alguien nos pueda estar viendo.
— Kaem ¿Qué estás haciendo?
— Jugando. — se encoge de hombros — Estoy muy aburrido.
— Pues juega a otra cosa. — susurro pa