El Rolls-Royce Phantom avanzó entre la mancha humana como un barco rompehielos en un mar hostil. Afuera, el hospital era un fortín asediado: cámaras erguidas como cañones, micrófonos empuñados como bayonetas, gritos entrecortados que golpeaban los vidrios blindados.
— ¡Ivanka! ¿Regresará al patinaje? ¿O los rumores sobre su retiro son ciertos?
— ¡Su madre dice que mintió sobre el secuestro! ¿Huyó con su amante mafioso? — una reportera trepó al capó de un coche cercano.
— ¿Qué sabe del asesinato