Mientras la penumbra acogedora de la habitación principal de la mansión Voloshyn envolvía a Gianni e Ivanka en un precario edredón de paz y agotamiento, en las entrañas mismas de Rusia, en una guarida subterránea que combinaba el lujo obsceno de un palacio con la paranoia blindada de un búnker, rugía la tormenta.
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Viktor Volkov, el Pakhan, el "Zar", estaba sentado al borde de una cama imperial de roble oscuro. La luz tenue de una pantalla curva gigantesca iluminaba su torso desnudo, revelando