El nuevo día en Kievak se abría como una herida cicatrizando: gris, frío, pero con la promesa tenue de reconstrucción. En el comedor principal de la mansión Voloshyn, ahora centro de operaciones de la nueva era, la atmósfera era de concentración feroz. Gianni, César y Serguéi estaban agrupados alrededor de una gran mesa de roble oscuro. Sobre ella, un mapa digital de Rusia proyectaba un mosaico de puntos rojos, focos de la "Marea Roja" y zonas azules; bastiones de la Bratva aún resistiendo o ba