La luz del amanecer se filtraba por las altas ventanas del baño principal de Aston, bañando el mármol negro vetado de oro en tonos grises y fríos.
Ivanka estaba de pie frente al espejo sin marco, enorme y despiadado. Gotas de agua caían de su cabello, recién lavado, sobre sus hombros y la fría superficie del lavabo donde apoyaba las manos con fuerza. Sus nudillos blancos destacaban contra la piedra oscura. Su respiración era superficial, entrecortada, como si el aire pesara demasiado.
En el esp