El tiempo perdió significado en la habitación del Amo. Podrían haber sido minutos o una hora entera. Ivanka dormía sobre el pecho de Aston, agotada por el llanto convulsivo, por la tormenta química y emocional. Su respiración era superficial, irregular, a veces entrecortada por un pequeño sollozo residual que estremecía su cuerpo delgado.
Aston permanecía inmóvil, un monumento de carne y conflicto bajo el peso de su cautiva. Un brazo cruzado detrás de su propia cabeza, los ojos fijos en el dose