Capítulo 12: Juramentos de Sangre y Sombras
El silencio que siguió a la pregunta de Gianni fue tan denso que el crujido del mantel bajo los dedos del Pakhan resonó como un disparo. La tensión no se disipó; se solidificó, convirtiendo el aire en vidrio frágil. Luego, con una calma que helaba la sangre, Viktor Volkov, el Pakhan, tomó su tenedor. Pinchó un bocado de huevo revuelto con salmón, se lo llevó a la boca y comenzó a masticar. El acto mundano era obsceno en su normalidad, un contraste brutal con el arma que seguía descansando a su l