(Narrado por Viatrix)
El paquete llegó el día antes de la boda.
No tenía remitente. Solo mi nombre escrito a mano, con una letra pulcra y fría que no reconocí.
Estaba en la entrada, junto al correo habitual. Uno de los guardias lo trajo adentro con guantes, pasándolo por el escáner antes de dejarlo sobre la mesa del comedor.
—Parece solo tela —dijo—. Sin metales, sin componentes electrónicos.
Gael estaba en una llamada de negocios tensa en el estudio. Decidí abrirlo sola.
Dentro de la caja de cartón lisa, había algo envuelto en papel tissue blanco.
Lo desenvolví lentamente.
Era un vestido.
No un vestido cualquiera.
Uno de novia.
El tejido era antiguo, de encaje amarillento por el tiempo. El estilo era de hace décadas: mangas largas, cuello alto, una cola modesta. Pero lo que me dejó sin aliento no fue el diseño.
Fue la mancha.
Una mancha grande, marrón rojiza, que se extendía desde el pecho hasta la cintura, como si alguien hubiera derramado algo sobre él hace mucho, muchísimo tiempo.