La tensión en la cabaña no se había ido después de mi confesión a Gael. Solo había cambiado de forma. Ahora era un alambre tenso entre nosotros, uno que podía vibrar con una verdad o romperse con una mentira. Él había salido poco después, diciendo solo: "No salgas. Hay cosas que debo resolver."
Su partida me dejó con los nervios a flor de piel, pero también con un extraño alivio. Habíamos cruzado una línea. Ya no estaba sola.
El teléfono vibró en mi mano, como si hubiera estado esperando el m