El mapa estaba desplegado sobre la mesa, pero yo no miraba el mapa. Miraba a Gael.
Había algo en su expresión que no me gustaba. Algo en la forma en que señalaba puntos en el papel, en cómo sus ojos se desviaban cuando yo me acercaba demasiado. Llevaba días así, desde que planeamos lo de Víctor. Pero esta noche era diferente. Esta noche había algo más.
Esperé a que Sebastián se fuera. Esperé a que Valeria subiera a dormir. Luego me senté frente a él, en la mesa de la cocina, y lo miré sin decir