(Narrado por Valeria)
La podredumbre huele distinto según el barrio. En los bajos fondos huele a basura y desesperación. Pero en los clubes privados de los ricos apestados, huele a colonia cara cubriendo el sudor frío del miedo. Y Damian Hendrix sudaba ese miedo a mares.
Llevaba días siguiéndolo. Mi moto era mi sombra, y mi paciencia, un arma. El chico de oro ya no brillaba. Se movía como un ratón acorralado: miradas por encima del hombro, llamadas a escondidas, taxis en lugar de su Porsche. Al