(Narrado por Viatrix)
Gael me llevó a cenar dos noches después de lo que sucedió entre nosotros. No fue una petición. Fue un “prepárate, salimos en una hora”, dicho mientras revisaba algo en su teléfono sin mirarme. El tono era el de siempre, pero había una distancia nueva. Una frialdad que había estado allí desde la mañana siguiente a lo que pasó entre nosotros. A veces me es realmente difícil pensar en entenderlo. Porque no me veo capaz de estar en la mente de Gael ni por un segundo.
El lugar era un restaurante en la azotea del rascacielos más nuevo de la ciudad. Una burbuja de cristal y acero suspendida sobre las luces de la ciudad. Al recibirnos nos condujeron a una mesa apartada, junto al ventanal que era un abismo brillante. Todo era perfecto: el mantel blanco impecable, las copas que atrapaban el resplandor de los rascacielos, el silencio elegante roto solo por un piano distante.
Gael pidió por los dos. Comimos. Hablamos de cosas que no importaban: el sabor de la comida, l