(Narrado por Gael Hendrix)
Nunca me gustó desperdiciar el tiempo, y sin embargo ahí estaba: mirando mi teléfono, esperando una llamada o un mensaje, como si fuera un tonto, y saber que estaba actuando así me dejó una sensación desagradable en el pecho. Una sensación que detesto. La inquietud.
El día había comenzado como cualquier otro. Reuniones, llamadas, un par de ajustes en asuntos que mis socios preferían ignorar. Nada fuera de lo normal. Aunque, siendo honesto, tenía otra cosa en la cabe