Capítulo 14

Había llegado la hora del almuerzo y, justo cuando me disponía a levantarme de mi escritorio, Regina apareció frente a nosotras con cara de pocos amigos.

—Chicas. A la sala de juntas. Ahora.

Lucero y yo intercambiamos una mirada de confusión, pero no dijimos nada. Le seguimos el paso en silencio, sintiendo la tensión pegarse a la piel como humedad espesa. Al llegar, Regina cerró la puerta con un golpe seco.

—¿Sucede algo, Regina? —preguntó Lucero con cautela—. ¿Por qué estás así?

—¡Por esto! —e
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP