Sentí cómo el aire se me acumuló en el pecho, pesado, casi imposible de sostener. Aziel terminó de hablar... pero mis pensamientos seguían atrapados en una sola cosa:
"Su esposa y el bebé que esperaban"
Danae estaba con Nana, dormida y ajena a todo este caos, pero yo... yo estaba por derrumbarme.
Parpadeé varias veces. No quería llorar frente a él, no aún. No cuando en la sala todavía estaba esa mujer que había entrado aquí como si tuviera algún derecho.
Jimena.
De inmediato giré la cabeza haci