Los días habían empezado a pasar y la tensión entre Aziel y yo estaba bajando poco a poco mientras asimilábamos la noticia de nuestro embarazo.
Nos encontrábamos en la oficina retomando nuestras labores y tratar de seguir adelante.
Tenía el escritorio lleno de documentos que revisar. La puerta de mi oficina se abre entrando Lucero junto a Regina.
—¿Qué sucede? —Preguntó al ver sus rostros de preocupación.
—Son las noticias.
—¿Ahora que sucede? —Preguntó fastidiada —. ¿Algún escándalo con la