La puerta automática de Glow se abrió con ese sonido frío y limpio que siempre había odiado. No por el sonido en sí, sino por lo que representaba: el acceso a un lugar que ya no le pertenecía. Aitana pisó firme, sus uñas impecablemente pintadas, su ropa simple pero elegante. Había sido invitada -casi provocada- a volver. Pero no estaba segura de por qué había aceptado.
-Aitana -La voz llegó antes que el perfume.
Ese aroma. Floral, dulzón, con una base de madera que siempre llegaba un segundo an