Tom no volvió al sofá y ella después de lo que había escuchado no pudo volver a conciliar el sueño, aunque permaneció con los ojos cerrados. Cuando amaneció, se ofreció a hacer el desayuno, su fuerte no era hacer comida, no obstante el perico con arepas no salió del todo mal, si le quitaban las cebollas quemadas podían degustar de un buena comida.
Tom por otro lado, se dedicó a revisar todas cajas polvorientas que había en un estante, Alise permanecía en la habitación ordenando la ropa.
Mire