- Espera, hay alguien, un chico de su pelotón, el único que queda vivo, puedo ayudarte a llegar a él.
- Lo sé, tengo a hombres vigilando el lugar donde lo están custodiado, solo será cuestión de horas para que esté aquí conmigo y si no coopera luego te irá a hacer compañía a ti en el más allá.
No tenía esperanza. El único alivio que podía sentir era que por fin volvería a ver a sus padres. No regateo, no pidió, no habló, simplemente aceptó que ese sería su destino. John y el otro hombre desap