Aquello asemejó la muerte para ella. Había confiado parte de su vida a un traidor, comenzaba a hiperventilar, la habitación en donde estaba le pareció más pequeña de lo que era realmente, se llevó la mano al pecho, se dio cuenta de que sus manos estaban temblando, necesitaba coger aire.
- Ali – por la falta de aire las palabras no le salían –Ali... Alise.
La rubia fue hacia donde ella estaba sentada.
- ¿Qué sucede? – Estaba alarmada – ¿Ataque de ansiedad?
- Necesito aire – logro decir – no pued