Llevaba un saco color madera que le llegaban hasta los pies, un sombrero de copa como los que se usaban en los días de antaño y unos lentes oscuros, pronunció quitándoselos.
- Cállate – hablaba con los dientes apretados mientras le apuntaba a la cabeza.
- Baja esa arma hija, deja que te explique las cosas.
- Ellos confiaron en ti, yo confíe en ti. ¿Cómo pude ser tan estúpida? Por eso tu insistencia en saber si yo sabía dónde estaba Spencer ¿no es así?
- Nunca formé parte de sus patrañas, esa co