La pelirroja salió de la habitación dejando a Dayla y a Miguel solos. La morena echó la cabeza hacia atrás apenas podía recostar la cabeza de la almohada sentía tan fuerte el dolor de cabeza propiciado por el golpe, que creía que le iba a explotar, cerró los ojos y respiró profundo, en ese momento lo único que necesitaba era escuchar la voz de su padre diciéndole que todo estaría bien.
- Por tu cara puedo intuir en en lo que estás pensando, los encargados del hospital los llamaron pero ninguno