Capítulo 29. Un reencuentro inesperado.
El lunes por la mañana, la Torre Reforma amaneció envuelta en una neblina densa, como si la ciudad misma quisiera esconder los secretos que se gestaban en el piso 40.
Bruno Ávalos no había dormido. Estaba sentado en su despacho desde las 6:00 AM, con una taza de café intacta sobre el escritorio y la mirada fija en la pantalla de su computadora.
En el monitor, una búsqueda de Google parpadeaba: "Rasgos genéticos dominantes en padres e hijos".
Cerró la pestaña con rabia cuando escuchó la puerta