Capítulo 30. Fantasmas a plena luz.
El tiempo se congeló. Victoria vio una chispa de reconocimiento en la mirada de Camila. Un «te conozco» que flotó en el aire peligrosamente.
Camila frunció el ceño, confundida. Inclinó la cabeza ligeramente.
—¿Nos… conocemos de alguna parte? —preguntó Camila, ignorando la mano extendida.
El corazón de Victoria golpeó contra sus costillas como un pájaro enjaulado.
Un torrente de recuerdos la asaltó: risas adolescentes compartidas en ese mismo edificio, secretos susurrados en la oscuridad de su