Capítulo 27. Juego de espías.
—¿Mis caprichos? —Bruno se rio con sarcasmo—. Yo construí este imperio desde cero.
—Y en unos años lo habría perdido por no saber delegar. —Ella lo miró fijamente—. He leído sobre usted, Bruno. Perdió a su esposa trágicamente. Su hija no le habla. Vive solo en un ático gigante. Su empresa es lo único que le queda. No deje que su ego destruya eso también.
Bruno sintió que le habían clavado un puñal.
—No se meta en mi vida personal.
—Usted se metió en la mía al investigarme —contraatacó ella, sa