Capítulo 113. Oscuridad en Polanco.
Residencia Ávalos.
La lluvia golpeaba los ventanales blindados de la mansión con una furia rítmica que, hasta hacía unos minutos, había sido arrulladora. En la sala principal, Victoria terminaba de servir un vaso de leche tibia para Nathan.
El niño se había despertado por los truenos y estaba sentado en el sofá, abrazando a su oso de peluche, con los ojos grandes y asustados mirando hacia el jardín oscuro.
—Ya va a pasar, mi amor —susurró Victoria, acariciándole el cabello revuelto—. Papá est