Mundo ficciónIniciar sesiónLos dedos de Damián comenzaron a explorar con lentitud, deslizándose peligrosamente hacia donde Emma ardía en silencio. Un suave gemido escapó de sus labios, pero él se inclinó de inmediato para sellarlo con un beso profundo, húmedo, devorador.
—No podemos... —susurró ella entre jadeos—. Damián, no aquí...
—¿Por qué no? —sus dedos no se detuvieron. Al contrario, se m







