Después de intercambiar algunas bromas y revisar juntas los planos, ambas decidieron que lo mejor para avanzar con mayor rapidez sería dividirse el trabajo.
—¿Te parece si yo tomo las habitaciones del ala izquierda y tú las del lado derecho? —sugirió Daniela mientras repasaba el mapa de la casa con el dedo—. Así nos concentramos mejor y no perdemos tanto tiempo charlando… que ya sabes cómo somos.
Emma asintió con una leve sonrisa, recogiendo su cuaderno de apuntes y algunas muestras de tela.
—P