Capítulo 60: Adiós al odio.
Debió escucharme.
Era imposible que no lo hubiera hecho.
Era oficial: a partir de este momento, dejaría de escuchar conversaciones a escondidas.
Cada vez que lo hacía, algo salía mal o era descubierta. Pero este no sería el caso. Tenía que salir de aquí antes de que me atrapará. Si se daba cuenta de que era yo, no me iría para nada bien. Mucho menos después de escuchar lo que dijo.
¿En verdad quería a su propio hijo muerto?
No me quedé a esperar a ser descubierta. Con las piernas temblorosa, corrí, sin interesarme ser cuidadosa.
Sentía que el corazón se me iba a salir del pecho, que colapsaría por la adrenalina. Después de tantos años de limpiar está mansión, por primera vez, veía estos pasillos como un laberinto sin fin.
Justo cuando estaba llegando a las escaleras, una mano de cerró alrededor de mi brazo y me jaló. Antes de poder reaccionar, estaba en un espacio pequeño y oscuro, y frente a mí, unos ojos verdes me devolvían la mirada.
—Connor… —Antes de poder seguir