Las náuseas se habían vuelto cada vez más insoportable y más difícil de disimular. Que haya vomitado frente a los empleados una vez podría ser coincidencia. Pero, que me hayan visto correr al baño y escuchar mis arcadas… tres, cuatro, cinco veces...
Era obvio lo que pensaban. Lo que todos pensaban.
Primero el jefe cargándome frente a todos, después me defendió y obligó a disculparse a las brujas por humillarme, y ahora… Me encontraba vomitando todo lo que comía. En el mejor de los casos, deben