Christian
Me desperté con un sobresalto, el corazón disparado y el cuerpo entero cubierto por un frío que parecía atravesar cada músculo. El maldito sueño todavía me agarraba, como si se hubiese metido comigo na noite e me seguido até o quarto.
— Joder… — murmuréi para mí mismo, pasándome la mano por el rostro sudado.
Mi mente seguía reproduciendo las escenas del accidente, cada detalle martilleándome: el sonido del metal retorcido, el olor a humo, aquel grito que aún ecoaba en el bosque… y lo