La rutina había vuelto a la normalidad: Alicia disfrutaba de su luna de miel en las Maldivas y Christian y yo estábamos centrados en los preparativos de nuestra boda. No entendía cómo el tiempo estaba pasando tan rápido; sentía que había tantísimas cosas por hacer antes de que el bebé llegara. Teníamos claro que queríamos casarnos antes de su nacimiento, una manera de empezar nuestra familia de forma sólida y oficial.
Estaba en mi despacho, respirando hondo para intentar controlar las náuseas q