8. Un nuevo proyecto
-Me encanta tenerte a mi merced, Dean- susurró Jason
Dean sonrió como si le hubiesen dicho que era el único hombre en su vida. Y así el jovencito lo veía. Esas palabras tan sucias y tan placenteras eran como uno de los piropos más delicados y lindos del mundo. Él había aprendido que eso era lo más lindo y tierno que le podía decir Jason, su Jason....o bueno eso era lo que le gustaba pensar. Que Jason era suyo.
-Siempre tan apretadito, siempre tan rico- susurró mientras sus suspiros se perd