Mundo ficciónIniciar sesiónCecil, con cierta duda, accedió. Evelin tomó a la bebé entre sus brazos, acomodándola cerca de su pecho mientras murmuraba palabras dulces que parecían calmarla lentamente.
—No entiendo cómo puedes tener ese efecto en los niños, Evelin —comentó Cecil con una ligera sonrisa, aunque sus ojos reflejaban el agotamiento que todos sentíamos.—Sí, tómala. No se quiere calmar; creo que tiene hambr






